Hoy en día, las personas se reúnen y se comunican de manera muy diferente a como lo hacían hace treinta años. En el pasado, para mantenerse en contacto era necesario estar físicamente presente. Los niños pasaban todo su tiempo libre jugando con sus amigos en el patio, y los adultos se visitaban sin previo aviso o pasaban horas hablando por teléfono. Las cartas de familiares y seres queridos tardaban semanas en llegar, y recibir noticias era todo un acontecimiento. Ahora todo es completamente diferente. El espacio digital se ha convertido en el principal lugar de encuentro y comunicación. Cada vez más personas optan por la comunicación online en lugar de reunirse en persona.

Etiqueta digital: nuevas reglas de comunicación

La tecnología e Internet han cambiado la forma en que nos mantenemos conectados. Lo que antes era normal ahora puede causar confusión o incluso irritación. Esto es lo que ha cambiado:

  • Los servicios de mensajería han sustituido a las llamadas telefónicas. Para la mayoría de las personas, es más fácil enviar una docena de mensajes que hacer una llamada. Más aún, una llamada inesperada sin previo aviso suele considerarse una invasión de la intimidad personal.
  • Han aparecido los mensajes de voz. Este formato se ha arraigado firmemente en nuestras vidas, aunque suscita mucho debate. La gente suele grabarlos «sobre la marcha», cuando no tiene tiempo para escribir mensajes largos. Pero, por respeto a los límites personales, es mejor preguntar primero si a la otra persona le parece bien escuchar un mensaje de voz.
  • Las redes sociales se han convertido en un lugar donde observamos la vida de otras personas. Hoy en día, no es necesario reunirse en persona para saber qué le pasa a alguien. Basta con desplazarse por el feed de Instagram, donde mucha gente comparte acontecimientos importantes de su vida. Los «me gusta» y las reacciones a las historias se han convertido en una forma de recordar a los demás que existes y de mostrar una actitud amistosa.
  • Los emoticones se han convertido en un nuevo lenguaje de emociones. No hay chat online sin ellos, porque son básicamente la única forma de expresar sentimientos en Internet. Mucha gente está tan acostumbrada a los emojis que un mensaje sin un solo emoij y con un punto al final puede parecer frío o incluso pasivo-agresivo.

Nuestra preferencia por la comunicación online no surgió de la nada. Psicológicamente, es más fácil sentir que tenemos el control cuando interactuamos online, especialmente a través de mensajes de texto. Podemos pensar en nuestra respuesta, editar lo que hemos escrito o incluso dejar el teléfono a un lado si no estamos preparados para hablar. La gente también ha empezado a valorar mucho más su tiempo. Las largas conversaciones telefónicas sin sentido están pasando a ser cosa del pasado, dando paso a mensajes breves y concisos.

Al mismo tiempo, la comunicación se está volviendo más superficial. Cuando solo hablamos por escrito, nuestras conversaciones suelen carecer de profundidad. El texto no transmite señales no verbales como gestos, expresiones faciales y tono de voz. Por supuesto, los emojis pueden ayudar a establecer el tono adecuado para un mensaje, pero aun así no se puede comparar con la interacción en persona, cuando realmente ves a la persona frente a ti.

Videochats: acortando la distancia entre lo online y lo offline

Otra forma de comunicación que ahora es tan popular como las redes sociales y los servicios de mensajería es el video chat en línea. Los primeros servicios aparecieron a finales de la década de 2000. Plataformas como Omegle y Chatroulette ganaron rápidamente una gran audiencia. Miles de usuarios se conectaban cada día para conocer y hablar con gente nueva. Sin embargo, debido a una moderación deficiente, estas plataformas adquirieron una reputación cuestionable. Nunca se podía predecir quién aparecería al otro lado de la pantalla: un interlocutor interesante o alguien con un comportamiento inapropiado.

Aun así, la idea de la comunicación cara a cara en directo atrajo a un gran número de personas. Por eso, los primeros chats aleatorios pronto tuvieron alternativas. Una de ellas es el videochat con mujeres CooMeet. Una de las principales ventajas de este servicio es su moderación de alta calidad. El equipo supervisa cuidadosamente lo que ocurre para mantener un ambiente agradable y seguro, y cualquier usuario que incumpla las normas es bloqueado inmediatamente. Además, todas las chicas deben registrarse y verificar sus datos. De esta forma, siempre puedes estar seguro de que la persona al otro lado de la pantalla es realmente una chica, y no una cuenta falsa. Otra ventaja: CooMeet tiene un filtro de género, por lo que los usuarios solo se conectan con personas del sexo opuesto.

Hoy en día, millones de personas en todo el mundo utilizan los chats video. Y no es de extrañar, ya que estas plataformas tienen muchas ventajas:

  • Nuestro cerebro percibe la comunicación por video casi como una interacción en la vida real. Vemos y oímos a la otra persona en tiempo real, observamos sus expresiones faciales y sus reacciones. Las señales no verbales hacen que las conversaciones sean más emotivas y significativas. Gracias a ello, nos abrimos y nos acercamos mucho más rápido.
  • El riesgo de ser engañado es menor en un videochat. Casi todo el mundo ha vivido alguna vez una situación en la que, en persona, alguien resultaba ser muy diferente de sus fotos o mensajes en línea. En los video chats no hay filtros ni máscaras, por lo que ves a la otra persona tal y como es realmente, y puedes decidir si te gustaría conocerla fuera de línea.
  • La comunicación por video ayuda a combatir la soledad. Los video chats eliminan las fronteras geográficas. Si actualmente no tienes la oportunidad de conocer gente en persona, puedes compensar la falta de comunicación con un chat por video. Puedes elegir el país, el idioma, el género y los intereses, y encontrar a alguien con quien seguro tendrás algo de qué hablar.

Los formatos de comunicación modernos no se parecen en nada a los de antes. La tecnología nos ha facilitado la vida al proporcionarnos una libertad increíble: en cualquier momento podemos conectarnos con casi cualquier persona y encontrar a nuestra alma gemela en cualquier parte del mundo. Al mismo tiempo, la digitalización total tiene sus desventajas. Una de ellas es la ilusión de cercanía. Podemos tener cientos de «amigos» en línea y estar constantemente chateando con alguien, y aun así sentirnos solos. La presencia constante en línea también impide que el cerebro descanse por completo, lo que conduce a la fatiga crónica y a la falta de deseo de comunicarse. Por eso es tan importante no dejar que los dispositivos electrónicos se apoderen por completo de tu vida. Las cosas más significativas siguen ocurriendo más allá de la pantalla.


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