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Te decimos lo que no debes perderte al visitar Morelia

Desde su fundación en 1541, por el Virrey Antonio de Mendoza, Morelia ha sobresalido entre las ciudades mexicanas por su riqueza arquitectónica y bellas tradiciones.

En lo que se refiere a su valía histórica, cabe recordar que, en la antigua Valladolid, se gestó la Independencia de México. Morelia fue el lugar de nacimiento de los fomentadores de la causa: Josefa Ortiz de Domínguez, Agustín de Iturbide, Mariano Michelena y por supuesto José María Morelos.

Su majestuosa catedral, así como también sus bien preservados 1,300 edificios de los siglos XVII y XVIII, mantienen a la capital michoacana como una urbe plena y dinámica.

  Por lo anterior, no es sorprendente que Morelia sea la sede de eventos culturales de primera línea, como el Festival Internacional de Cine y el Festival de Música Miguel Bernal Jiménez. Una interesante fusión entre modernidad y tradición se manifiesta en el encanto de sus artesanías, así como también en las actividades creativas de sus artistas y músicos. No hay que olvidar que Morelia fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.

Cuando visites Morelia te sugerimos dedicarle un bien tiempo a su bella Catedral.

  Se trata de un monumental recinto del siglo XVII que en su tiempo, fue el edificio más ambicioso de la Nueva España.  La construcción de esta Catedral tomó más de un siglo (1640-1744).

Diversos estilos se manifiestan en sus torres de 70 metros: barroco, neoclásico y churrigueresco.

Las torres, en combinación con la cúpula principal, exhiben su armonía plena durante la noche, cuando el edificio se ilumina desde las lámparas que se encuentran en sus esquinas. Vicencio Barroso, el creador de este edificio, desarrolló un estilo de diseño propio: el tablereado, el cual implica adornar con estilo barroco los costados. En contraste, su interior está ornamentado de acuerdo a las maneras estéticas del siglo XIX e incluye un órgano colosal, de 4,600 pipas.

También te recomendamos conocer la Casa Natal de Morelos.

Y es que, en el domicilio donde nació José María Morelos, se exhiben objetos personales del prócer nacional, a manera de un pequeño museo dividido en tres secciones. En ese mismo lugar existe un Museo del Dulce, el cual nos presenta una antigua Fábrica de Dulces. Este recinto nos es presentado y comentado en sus detalles, por cocineras ataviadas a la usanza de aquellos tiempos.  Igual de interesante se perfila el Mercado de dulces y artesanías, instalado por la cooperativa de comunidades purépechas. Se localiza junto al Templo de San Francisco.  Allí se pueden comprar dulces tradicionales de Michoacán, como distintas clases de cajeta, ates, y morelianas. También atractivos para adquirir, son las máscaras y juguetes típicos que allí se ofrecen.
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