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Códices de México, memorias y saberes

Museo Nacional de Antropología Horario

- Mar-dom 9:00-19:00 hrs.

- Del 3 de octubre de 2014 al 11 de enero de 2015 Los códices son los documentos más antiguos que se guardan de las civilizaciones que habitaban el territorio que comprende lo que hoy llamamos México.

Muchos de ellos han desaparecido por descuido humano o por deterioro natural. Por su delicada condición rara vez son mostrados al público en general. Son pocos los investigadores que ha tenido acceso a éstos.

Códices de México, memorias y saberes pone, por primera vez, al alcance de todos estos invaluables documentos que contienen conocimientos de las antiguas culturas y muestran la forma en que conducían muchos aspectos de su vida.

El recorrido está guiado por los “temas” que tratan los códices.

Algunos de estos son: Tiempo, espacio, árboles genealógicos y asuntos de poder.

En la sección del tiempo se muestran muchos calendarios y anuarios de distintas civilizaciones.

Presentan una disposición lineal y se extienden horizontalmente hasta que se corta el registro. Cada uno de ellos documenta sus propios acontecimientos, por ejemplo la caída de un dirigente y el ascenso de otro, las batallas que libraron y hasta la llegada de los españoles.

Los que tratan sobre el espacio son, en su mayoría, mapas realizados con distintos propósitos: desde los militares hasta los judiciales.

Resalta en estos el reconocimiento de los territorios que habitaban y la incorporación de representaciones de movilidad: huellas de pisadas humanas o de caballos, posteriores a la conquista, que muestran la forma en que usaban y recorrían sus tierras.

Resultan interesantes las cédulas tributarias.

Son códices en los que se detallaba lo que los pueblos subordinados deberían entregar exactamente y en qué tiempos a los dominantes: nada que ver con las declaraciones del SAT, por lo menos en éstas se podían dibujar y colorear de forma que resultan bastante sencillas de entender. Lo importante de esto es que resalta el orden que estaba establecido y muy bien estructurado, desafortunadamente el control ejercido sería después la causa de la caída del Gran Imperio Azteca.

Si recuerdan sus clases de historia, de seguro algunos de estos nombres les resultara familiar: Códice Florentino, Códice Colombino y Códice Dehesa.

Bueno, los tres están exhibidos, entre muchos otros: hasta hay un Códice Iztapalapa.

Hay un par de secciones interactivas donde se puede aprender a leer algunos de las imágenes que hay en los códices mediante juegos y objetos con los que yo me entretuve un buen rato, aparte de que aprendí los símbolos para casa, Xochimilco y tlatoani.

Códices de México es algo nunca antes visto.

Les recomiendo mucho que la visiten, no sólo por los contenidos –que por sí mismos serían razón suficiente– sino por el gran trabajo y esfuerzo que ha hecho esto posible, porque es la primera vez que se pueden ver documentos tan valiosos para entender la historia y quién sabe cuándo se vaya a repetir algo de estas dimensiones.

Me parece que hay que estar conscientes también del grado, quizá involuntario –lo dudo–, de hipocresía que lleva implícito el discurso de esta exposición.

Se pretende acercar a las “culturas antiguas de México” mediante la muestra de estos códices.

Sí, el eterno retorno al glorioso pasado “Azteca”, una apoteosis de las “culturas antiguas” como escenografía turística en los museos y sitios turísticos, como objetos de estudio académico: son los “otros-exóticos”. Pero ¿qué sucede en la realidad? ¿Se les da el mismo tratamiento? No. Actualmente se intenta despojar del agua a los Yaquis, los territorios sagrados de los Huicholes son amenazados constantemente con proyectos mineros y así podría ir mencionando cada “cultura antigua” que lucha por sobrevivir cada día, pero creo que se entiende.
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