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Alamos Pueblo Magico






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Las abundantes arboledas de álamos dan la bienvenida a quienes llegan en busca de hermosos lugares de descanso con una gran historia dentro de sus muros. Ubicado en el sureste del estado de Sonora, el Pueblo Mágico de Álamos es el resultado de más de cuatro siglos de abundancia y acontecimientos políticos, que derivaron en la belleza de sus construcciones coloniales.

También conocida como “La Ciudad de los Portales”, es también la capital cultural del estado, gracias a sus festivales artísticos y celebraciones seculares, que encuentran en sus calles estrechas y empedradas, enormes zaguanes, y patios llenos de vegetación, un marco perfecto para celebrar la belleza. El clima promedio de 24 grados es la cereza del pastel, conviertiendo a Álamos como un destino muy disfrutable en una región predominantemente desértica.

El origen de este pueblo colonial se remonta al siglo XVII, año de conquistas militares y espirituales por parte de los españoles. El Real de la Limpia Concepción de los Álamos fue fundado en 1685 por el gobernador del Estado de Occidente, Domingo Terán de los Ríos, tras el descubrimiento de las minas de plata Promontorios, La Aduana, Las Cabras, La Quintera y otras más pequeñas. La explotación de todas ellas generó vastos recursos, que fueron utilizados para construir soberbias casonas y edificios públicos durante el siglo XVIII y gran parte del XIX, que perviven hasta nuestros días.

La importancia histórica de Álamos proviene de la época imperialista, cuando el gobierno itinerante establecido en la Constitución de 1824 la nombró como capital del Estado de Occidente de 1827 a 1830, tras de lo cual pasó a formar parte del estado de Sinaloa hasta que por solicitud de sus residentes fue anexado finalmente al territorio de Sonora. También, durante la Intervención Francesa se vivieron en este Pueblo Mágico importantes batallas que cimentaron las bases de la República en el noroeste de México.

No obstante, la gloria de Álamos estuvo a punto de quedar en el olvido: a finales de los 1800 sus minas de plata comenzaron a agotarse, por lo que su población comenzó a disminuir por una fuerte emigración hacia otras fuentes de trabajo. Las construcciones coloniales comenzaron entonces a deteriorarse, pero en 1948 un empresario lechero proveniente de Pensilvania, Estados Unidos, llamado William Levant Alcorn, llegó de visita a Álamos y se enamoró del pueblo y de su gente, por lo que compró una mansión de la Plaza de Armas, la restauró y la convirtió en el Hotel Los Portales.

A partir de entonces, Alcorn se empeñó en la restauración y promoción de los tesoros coloniales del pueblo, lo que le brindó a Álamos su esplendor actual, convirtiéndolo en un destino turístico muy socorrido por los jubilados de su país. Sumado a sus numerosos sitios de interés, este Pueblo Mágico ofrece aventuras e historias inigualables a sus visitantes.

Qué visitar en Álamos Pueblo Mágico

Como buen pueblo colonial, un recorrido en Álamos comienza por su Plaza de Armas, que tiene dos particularidades: la interesante fusión arquitectónica entre el barroco español y el indígena mexicano, legado de los andaluces que diseñaron el centro histórico en el siglo XVIII y supieron calcar lo mejor de ambas culturas.

La segunda es el pintoresco trenecito que sale cada hora desde ahí para mostrarles a los turistas los sitios más representativos del pueblo, como la antigua cárcel municipal, el Palacio de Gobierno y el mercado conocido como El Parián.

Las casonas de Álamos no solo llaman la atención de los visitantes por sus bellos detalles y ornamentos, sino por las historias y leyendas que habitan en ellas. Una de las más conocidas es la de la Hacienda de las Delicias, donde varios aseguran haber visto el fantasma de la joven Beatriz Almada, quien se suicidó en su balcón en 1800 porque su familia le impidió casarse con el jardinero, y sigue rondando el patio en el que se encontraba a escondidas con su enamorado.

Otra de las más visitadas es la casa donde nació la actriz de fama nacional María Félix, que ha sido convertida en museo, restaurante y hotel, y alberga una colección que recorre la vida y obra de la artista en fotografías, cuadros, vestidos y objetos personales de la diva del cine.

Un paseo por el centro histórico de Álamos no estaría completo sin visitar sus recintos religiosos. La Parroquia de la Purísima Concepción es el edificio representativo de la ciudad, aunque el que actualmente se mantiene en pie es el tercero que ha existido en el mismo lugar. Esto se debe a que el edificio original, levantado a finales del siglo XVII, respondía solo a cuestiones prácticas y tenía paredes de adobe cubiertas con estuco blanco, y techo de madera, pero en la década de 1720 al párroco Pedro Gabriel de Aragón comenzó a parecerle poco digno de la importancia que había cobrado la región, por lo que ordenó su remodelación; más adelante, hacia 1786, el obispo De Los Reyes inició la construcción del templo actual, con sus paredes e interiores de piedra y cantera, de estilo barroco y neoclásico.

De manufactura más moderna, también en la zona de monumentos de Álamos se encuentra la Capilla de Zapopan, Con su nave única y un campanario de tres campanas, fue mandada a construir por doña Juana Mallén a finales del siglo XIX para venerar a dicha virgen y pedir protección de tempestades y epidemias para los residentes del lugar, sobre todo por la ola de tragedias que se daban al desbordarse el arroyo proveniente de La Aduana, pueblo cercano a Álamos que favoreció mucho el crecimiento económico de la región gracias a sus yacimientos de plata y turquesa, pero que actualmente está casi despoblado y lleno de construcciones invadidas por la vegetación y el abandono.

Hablando de La Aduana, existe en su iglesia una profunda devoción a la Virgen de la Valvanera, que cada 21 de noviembre, día en que la iglesia católica conmemora la presentación de la madre de Jesús en Jerusalén cuando era niña, motiva la peregrinación de miles de fieles por más de 50 kilómetros, en un acto de fe y entrega religiosa que culmina en una de las fiestas más grandes del sur de Sonora, con comida, bebida, artesanías y mucha música y baile.

La gente de Álamos disfruta como pocas las historias de miedo y fantasmas; se cuentan a la menor provocación. Por ello, el Panteón Municipal es considerado uno de los mejores escenarios para estas leyendas: construido en 1794 en medio de un paraje solitario, es el último lugar del último descanso de más de 1,200 alamenses, que en su mayoría encontraron su fin por una epidemia de cólera que asoló la región en 1851.

Para adentrarse en la cultura de este Pueblo Mágico conviene darse un paseo por las comunidades aledañas, que aún albergan significativas poblaciones de grupos indígenas Guarijíos y Mayos para conocer su trabajo artesanal, sus tradiciones y su gastronomía. Entre otras, están Mesa Colorada, Guarajay, Bavícora, El Paso y Basiroa.

En la Casa de la Cultura de Álamos se pueden disfrutar las manifestaciones artísticas contemporáneas de los habitantes, gracias a sus talleres de grabado, pintura, modelado, serigrafía y escultura. Este recinto es en sí mismo una gran muestra cultural del pueblo, pues data de 1750 y es una bella edificación de estilo barroco español y mexicano, ícono arquitectónico de la ciudad y sede de numerosos eventos, como los del Festival Internacional Alfonso Ortíz Tirado (FAOT), que le han dado gran renombre a Álamos.

Lo imperdible en Álamos Pueblo Mágico

Una de las leyendas más conocidas en Álamos es la del Callejón del Beso, una de las primeras calles construidas en el pueblo y donde a principios del siglo XIX existían varias casonas con amplios balcones. En una de ellas habitaba una jovencita de alto linaje, cuyo destino era reforzar el poder familiar casándose con un viejo peninsular. Sin embargo, en la iglesia se enamoró de un caballero, que aunque tenía dinero no gozaba de nobleza. Para poder ver a su amada, este compró la casa de enfrente por una elevada suma, pero cuando el padre de la chica se enteró de sus encuentros, sin dudarlo apuñaló a su propia hija.

Se dice que el caballero permaneció tomando la mano de la doncella, llorando y llenándola de besos, hasta que se le escapó la vida. Por esta historia tan romántica y trágica a la vez, se ha vuelto tradición que las parejas que pasan por el callejón se den un beso para celebrar el amor que a otros les fue negado.

Álamos es también un sitio rodeado por maravillas naturales y singulares ecosistemas. No obstante, antes de salir a explorar conviene visitar el Museo Costumbrista, único en su tipo en el estado por su enorme colección de 4,800 piezas cuya misión es afirmar la identidad de los sonorenses a través de su historia, tradiciones, usos y costumbres. Destacan las colecciones fotográficas del Dr. Alfonso Ortiz sobre la ciudad y los objetos originales conservados por décadas, además del imponente inmueble que las alberga, construido en 1868 y declarado Monumento Nacional en 1952.

El mejor modo de vislumbrar la Ciudad de los Portales es subiendo al Cerro del Perico, desde cuyo mirador se puede apreciar todo el valle, incluido el cauce del río Cuchujaqui, una zona de 93,000 hectáreas que ha sido declarada como Área de Protección de Flora y Fauna en la que coinciden varios tipos de clima, suelo, formaciones geológicas, vegetación y topografía, hábitat de especies como reptiles escorpión, monstruos de Gila, y pájaro cucú canela.

Las arboledas y estanques naturales de este lugar lo vuelven perfecto para la pesca deportiva, la observación de aves, el ciclismo de montaña y los paseos a caballo. Otro lugar muy bueno para disfrutar la naturaleza es la Presa Adolfo Ruíz Cortínez, conocida como “Mocúzari”, donde se puede pasear en lancha y pescar especies como lobina y bagre.

Las mejores épocas para visitar este Pueblo Mágico son durante las fiestas religiosas de la Virgen de la Concepción y de la Capilla de Zapopan, en diciembre y octubre, respectivamente, que implican las calles de Álamos cubiertas de color, pirotecnia, música y espectáculos culturales, como conciertos y obras de teatro. Sobre todo, resulta imperdible el ya mencionado FAOT, que celebra a la ópera y sus diferentes manifestaciones en honor al “Embajador lírico de la Canción Mexicana”. Este festival incluye exposiciones, muestras artesanales y gastronómicas, conferencias y por supuesto presentaciones relacionadas con la música, con artistas de talla internacional.

Qué comer en Álamos Pueblo Mágico

Álamos, Sonora, no se diferencia mucho del resto de los estados norteños en cuanto a los ingredientes utilizados en su gastronomía, que incluyen una gran variedad de cortes de carne, machaca, tortillas de harina, quesos, chorizos, chiles secos, conservas de fruta, derivados de la leche de vaca y de cabra, panela, maíz, frijol, cacahuate, trigo, arroz, canela, nueces, ajonjolí, almendras, piloncillo, y por supuesto, la lechuguilla, cactácea de la que se destila el delicioso mezcal conocido como bacanora.

No obstante, el modo en que los alamenses han traducido dichos alimentos es único; es así que su cocina local implica ricos platillos caseros como el caldo de queso, la gallina pinta o pozole de pobre, llamado así porque en vez de pollo lleva frijoles pintos y nixtamal cocinado con carne de res, la salsa de chile chiltepín, las enormes tortillas de harina rellenas de frijol y queso, conocidas como chimichangas, los chiles secos rellenos, el picadillo, los tamales de elote, el hígado encebollado, y ricos postres como los buñuelos, el pan de elote, la cajeta de fruta, las empanadas de guayaba y las conservas de limón.

Estas y otras recetas pueden disfrutarse en los puestos callejeros de los alrededores y en los agradables restaurantes del centro histórico, como la Cenaduría Doña Lola, donde son célebres los chiles rellenos, el Charisma, de los pocos en el pueblo que preparan recetas con mariscos, y el Santiago’s, de comida internacional.

Qué comprar en Álamos Pueblo Mágico

Este poblado cuenta con un hermoso mercado de artesanías, donde se reúnen las creaciones de los grupos Guarijíos y Mayos que rodean la región, elaboradas en cerámica, palma, latón, vidrio, barro, macramé, y tejidos, textiles y bordados en lana, como los famosos sarapes para cubrirse de las inclemencias del desierto; destacan entre todos las piezas ornamentales talladas en madera y los muebles rústicos, que van desde cestas para agua hasta cómodos sillones.

En la comunidad cercana de Uvalama se elaboran originales trabajos en barro, moderna joyería en oro y plata, y delicadas piezas de hojalata como candelabros, marcos y bandejas. Resulta imperdible adquirir, en varios sítios de Álamos, los famosos frijoles saltarines, que tienen una larva adentro y parecen cobrar vida al exponerlos al calor.

Para dormir en Álamos Pueblos México

En este Pueblo Mágico se encuentra uno de los hospedajes más exclusivos no solo del país, sino del mundo: la Hacienda de los Santos, miembro de los Hoteles Boutique de México que ofrece espaciosas habitaciones con chimenea y una exquisita decoración con detalles hechos a mano y antigüedades provenientes de los siglos XVIII y XIX.

Mandada a construir en 1685 por uno de los propietarios de minas de plata más prósperos de la región, su estilo arquitectónico se integra por gruesos muros de adobe, techos altísimos con vigas, pisos de cantera, pasillos y patios de ladrillo rojo, túneles de piedra, mobiliario colonial y una interesante colección de arte sacro que incluye numerosos retablos y frescos que llenan las paredes de color.

Después de una restauración que duró casi 25 años, la hacienda quedó todavía más bella y disfrutable, pues tres mansiones coloniales y el molino de azúcar del pueblo quedaron conectados entre sí por caminos empedrados, pasillos de ladrillo y puentes, transformadas en un hotel de lujo con 34 habitaciones, suites y villas, rodeado de seis hectáreas con exuberantes jardines, y ubicado en el corazón de Álamos.

Consentirse en su spa La Dulce Vida es una experiencia gratificante,con sus masajes y tratamientos de belleza, y disfrutar en el inter en su refrescante alberca, probar los deliciosos platillos del restaurante Buena Vida o degustar alguna de las más de 500 variedades de tequila y licores en el Bar Zapata.

Para mayor información sobre Álamos Pueblos Mágico

Delegación de Turismo de Álamos

Guadalupe Victoria 5, Centro, Álamos, Sonora

Teléfono: 01(647) 428 0450



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